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lunes, 16 de abril de 2012

Clásicos de la tierra: Carrillada de cerdo en salsa

!Hola a todos¡

Tras un finde muy ajetreado con un par de cumpleaños de amigos, vuelvo a escribir.

Me ofrecí para cocinar en el cumpleaños del viernes para la cena, y pensé en preparar algo rico, típico y que le gustara a todo el mundo. Carrillada de cerdo en salsa, como la que podemos encontrar en la mayoría de los bares de la provincia.

Es un plato no muy difícil de hacer, puesto que sólo contiene verdura y carne estofada, eso sí, durante un largo periodo de tiempo.

Los ingredientes de esta receta son:

  • Un kilo de carrillada de cerdo sin hueso (en el Mercadona venden paquetes ya listos, pero los cachos son algo grandes para mi gusto, los suelo dividir en dos)
  • Dos cebollas grandes
  • 4 dientes de ajo
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 patata grande
  • 1 pimiento verde mediano/pequeño
  • Vino para cocinar
  • Pimienta en grano (yo suelo echarle bastantes porque me gusta el sabor que le da)
  • 3 o 4 clavos de olor (esto, para quien no lo conozca. Hay que tener mucho cuidado para la cantidad de esta especia, tiene un sabor muy fuerte que puede llegar a hacer que nuestro guiso sepa solamente a ella, por eso es aconsejable echar lo justo)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • 3 pastillas de caldo de carne
Ponemos la carrillada en remojo con el clavo, la pimienta y sal, cubriéndola de vino hasta que quede sumergida, durante una o dos horas. Se puede dejar menos, tampoco pasa nada, pero de esta forma el resultado será más sabroso.
Procedemos a cortar la cebolla en juliana, lo más fina que podamos (después es lo que le dará densidad a la salsa), los ajos sin cáscara con un golpe dado, la zanahoria en rodajas, la patata en cachos de 1 cm aprox., y, finalmente, al pimiento le quitamos el rabito y lo partimos en dos partes, de cabeza a punta.
Ponemos a calentar aceite hasta que tape bien el fondo de la olla (de buen tamaño, será todo más manejable para moverlo), de forma generosa, a fuego medio-alto, y, cuando esté caliente, añadimos la cebolla cortada. Movemos para que vaya pochando, y añadimos los ajos al rato. Seguimos rehogando un poco más de tiempo.
A continuación, separamos la carrillada del vino y la añadimos a la olla a misma potencia. Deberemos mover cada poco tiempo para que la carrillada se selle y contenga su jugo.
Cuando todos los trozos de carne han tomado color por todos sus extremos, añadimos el vino de haber macerado la carne junto con los granos de especias que habíamos puesto junto a ellos. Echamos también una pizca generosa de sal y más pimienta si nos apetece.
Ahora, metemos un vaso de agua (preferiblemente de medio litro aproximadamente), e introducimos tres pastillas de caldo de carne. Lo ponemos en el microondas a máxima potencia durante minuto y medio. Cuando finalice, movemos con una cuchara y lo unimos al guiso. Echamos también el pimiento en este punto.
Movemos para que todos los ingredientes queden bien mezclados, y lo dejamos en el fuego a potencia media-alta (pero más media que alta, un 6 de 9) durante casi una hora. Llegados a este momento, metemos en la olla las patatas y las zanahorias, y dejamos de nuevo otra media hora o tres cuartos de hora al mismo fuego.
Es conveniente vigilar de vez en cuando porque si la olla no es buena, el guiso puede llegar a quedarse demasiado espeso, y se nos puede pegar. Lo suyo sería ir mirando cada 10 minutos, moviendo para que no se pegue y probando de sal para rectificar. 
Cuando estemos cerca de la media hora, no estaría de más el probar la carne para ver su textura. Debe quedar muy suave, que no haga falta cuchillo para partir los trozos, sólo con la ayuda del tenedor.
En el momento en el que la salsa sea lo suficientemente espesa y la textura de la carne óptima, tendremos lista nuestra receta. Si la carne está aún algo "plástica", podemos añadir un poco de agua y dejarlo más tiempo al fuego, pero normalmente no suele hacer falta. La foto no es mía, pero el resultado no era muy diferente a este:



Hacer esta receta no es nada del otro mundo, pero hace falta paciencia para ir comprobando cuánto queda para que esté lista, y saber manejar la proporción espesor de la salsa - textura de la carne.

A la gente que la probó el viernes le gustó mucho, ¡así que ya sabéis!
¡Saludos a todos y buena semana!

martes, 10 de abril de 2012

Una mítica: ¡Pollo con almedras!

¡Hola a todos de nuevo!

Hace ya bastante tiempo, experimentando con unas sobras de un pollo entero que andaba haciendo en salsa, empecé a pensar... ¿qué podía hacer para aprovechar esos pequeños trocitos de pollo que aún quedaban cerca de los huesos después de haberlo despiezado?

Una opción sencilla hubiera sido hacer un caldo echando todo en agua con alguna que otra verdura (que más adelante daré una recetilla de una sopa bien rica a base de pollo y jamón, con lo que después podremos hacer croquetas). Otra opción posible era la de saltear los trozos con algún tipo de verdura, cosa que finalmente decidí y que dio un resultado que me gustó bastante.

Usando de base de sofrito pimiento y cebolla, se puede conseguir que tus platos de carne de cualquier tipo queden muy sabrosos. Partiendo de esa mezcla, podemos añadir más verduras y algunas especias para darle diferentes toques al gusto de cada uno.

También comentar que esta es una receta con un tiempo de preparación relativamente rápido, pero requiere de un poco de manipulación (lavar y cortar) de la verdura y de la carne previa a cocinarla.


Os voy a explicar los pasos que siempre uso cuando preparo este plato para que quede a mi gusto, que dan como resultado un ligero toque asiático, pero sin salir de lo tradicional. Los ingredientes necesarios para una persona son:

  • Carne de pollo sin hueso, entre 150 y 200 gramos (preferiblemente que sea muslo o contramuslo deshuesado, porque la pechuga tiende a quedar más seca y a soltar menos jugo en la cocción)
  • Un puñado de almendras
  • Una cebolla mediana
  • Un pimiento mediano
  • Una pizca de pimienta
  • Salsa de soja (la típica de color negro que venden en todos los supermercados)
  • Sal
  • Aceite de oliva

Para empezar, lavamos y cortamos el pimiento en tiras finas y alargadas, la cebolla en juliana separando bien las capas después, y el pollo en tacos de entre 2 y 3 cm aproximadamente.
Echamos en una sartén (preferiblemente de tipo wok) aceite hasta cubrir el fondo generosamente y lo calentamos a fuego medio. Aquí, cuando dispongo de ellas porque no es necesario, echo una pastilla de Esencias 4 Pimientas, que no es más que una mezcla de pimientas y aceite de oliva, que dejamos derretir en el aceite a fuego medio, balanceando de vez en cuando el recipiente para que se vaya disolviendo y expandiendo en el mismo. 
Cuando el aceite está caliente a fuego medio (si hemos echado la pastilla, esperamos a que se disuelva), añadimos las almendras y las freímos, moviéndolas de vez en cuando, hasta que se tornen marrones, pero sin quemarlas.
Subimos el fuego a temperatura media-alta (más alto que medio, un 7,5 u 8 de 9 en una placa de inducción) e incorporamos las verduras. En este paso es importante remover y saltear durante el tiempo suficiente para que las verduras se cocinen bien pero sin llegar a que pochen o se doren excesivamente.
Pasado este punto, unimos el pollo junto con sal al gusto y una pizca de pimienta. Hay que zarandear enérgicamente el wok para que el pollo se selle por todos los sitios y se quede jugoso por dentro. Si vemos que se queda poco aceite podemos poner un poco más, esto es más bien cuestión de gusto.
Cuando vemos que el pollo se ha tornado de rosa a blanco en su totalidad, añadimos un chorrito de salsa de soja, seguimos saltean y moviendo para que todos los ingredientes se mezclen y se bañen homogéneamente en la salsa que se forma con el jugo de la verdura, el pollo y la salsa de soja. Si nos gusta la salsa espesa, podemos añadir una cucharada sopera (o lo que queráis, dependiendo del resultado que busquéis) de maizena para ganar densidad sin perder sabor, removiendo para evitar grumos. 
Y en un par de minutos ya tendremos nuestro plato listo, con un resultado parecido a este:



Como podéis comprobar, no es una receta ni difícil, ni cara ni que requiera un tiempo excesivo. Son ingredientes típicos que casi todo el mundo tiene en casa, menos las almendras y quizás la salsa de soja (que es opcional, para darle un aire oriental).

Además, está abierta a un mundo de posibilidades enormes en cuanto a añadirle más ingredientes. Si os gustan los toques más orientales, os aconsejo probar a añadirle verduras como puerro, zanahorias y algún tipo de seta, y especias como jengibre, ajonjolí (sésamo)... hasta un poco de aceite de sésamo, que podréis encontrar en las tiendas alimentación regentadas por chinos que ahora están apareciendo por todos lados cual estallido primaveral y que sirven para algo más que comprar botellón a horas poco legales... jajajaja.

También, aviso, que esta receta es algo engañosa. Pillar los tiempos de cocción exactos de cada uno de los ingredientes requiere algo de práctica (al menos a mí me costó algún intento que otro). Os animo a que probéis a hacerla alguna vez, ¡que no cuesta nada!

¡Saludos a todo el mundo!
¡Recordad que no muerdo si opináis! jeje.