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martes, 18 de diciembre de 2012

Rica carne asada: Lomo de cerdo en salsa de miel y mostaza

¡Hola a todos!

Tras un tiempo muy liado, ya estoy aquí de vuelta. Las últimas asignaturas que me quedan para acabar la carrera y alguna que otra cosa más me tienen bastante entretenido en estos tiempos.

También comentar que del 26 al 29 de Diciembre, mis amigos Scouts han querido contar conmigo para que les haga de cocinero en un campamento, con ayuda de otros 2 amigos más... ¡hacerle de comer a casi 100 personas! Va a ser un gran reto.

Bueno, dejemos la parte más personal para comentaros esta receta muy fácil y resultona, apta para las fechas que se nos vienen encima. Los ingredientes los venden en todos lados y no son para nada caros, así que doblemente fácil.

Lo que tendremos que tener en cuenta es que hace falta  horno y una fuente apta y de buen tamaño, es lo que debemos tener en cuenta previamente, además de papel albal.


Vamos a necesitar los siguientes ingredientes:

  • Un lomo de cerdo grande
  • Mostaza de la típica que venden en bote
  • Miel
  • Pimienta en grano (si no tenemos mucho tiempo para que macere, pues molida)
  • Pimienta molida
  • Sal
  • Un poco de vinagre blanco
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Hierbas provenzales o finas hierbas (las que más nos gusten, para aromatizar)
Primero, preparamos la mezcla en la que bañaremos la carne. En un vaso ancho, echamos una parte de miel por cada dos de mostaza, una cucharadita de sal, una de pimienta en grano, otra de hierbas, un dedo de agua, una cucharada grande de vinagre y otra de aceite de oliva. Mezclamos bien todo y dejamos reposar un par de horas.
Cogemos el lomo de cerdo, y por la parte en la que lleva la capa de grasa hacemos unos cortes, no demasiado profundos, de forma que dejemos esa parte de la superficie con forma de una malla de cuadraditos (en la foto final podréis apreciar mejor la forma). Después, lo salpimentamos.
Precalentamos el horno al máximo y untamos el fondo de la fuente que vayamos a usar con aceite. Con ayuda de un pincel o algo parecido, embadurnamos el lomo muy bien y lo ponemos en la fuente.
¡Atención! que este paso es el que hará que no se nos seque la carne. Cubrimos la fuente con papel albal, al que le haremos boquetes con ayuda de un cuchillo o tenedor en la superficie. Lo introducimos en el horno y bajamos la temperatura a 180º C. El papel hará que se conserve el líquido y la cocción se haga mejor, dando un resultado más jugoso.
Cada 15 - 20 minutos, lo sacamos y damos una mano de salsa generosa por la parte superior. Lo mantendremos aproximadamente una hora así. Cuando pase la hora retiramos el papel albal y subimos a 200º la temperatura, dejando que gratine la parte superior y reduzca un poco el jugo al gusto. Y ya tendremos listo nuestro lomo al horno, con esta pinta:

 La carne adquiere un punto de caramelizado muy sabroso.


 Dependiendo del tiempo que conserve el papel albal y las veces que le añada de la mezcla, la salsa quedará diferente.
 
Espero que os haya gustado la receta y el resultado, y os animo a todos a que la probéis. Ahora, en Navidad, es una receta que no desentona nada y que suele gustarle a todo el mundo. Poco esfuerzo, ingredientes baratos y un resultado de genial.

También se puede hacer con otro tipo de carne que no sea lomo, como costillas. Yo aconsejo una carne que tenga algo de grasa, como la capa del lomo, así queda más crujiente y la salsa más sabrosa.

Me despido, pero volveré pronto por aquí. A ver si en campamento hago cosas que pueda subir al Blog. Por su puesto, le pediré al jurado, una gran cantidad de niños, que me den su veredicto, ¡suelen ser muy estrictos! jejeje.


¡Saludos a todos, y que paséis una Feliz Navidad!

miércoles, 10 de octubre de 2012

¡Estamos de vuelta con un Adobo para Carnes!

¡Hola de nuevo a todos!

Tras un tiempo desconectado del proyecto, vuelvo con intención de quedarme para que, sobre todo, los estudiantes, tengáis nuevas ideas para este comienzo de curso comáis platos fáciles y ricos.

Hoy os voy a dejar una fórmula para darle a vuestros platos de carne un toque diferente. Un adobo de los de siempre, muy típico en España, que convertirá vuestros filetes de siempre en algo mucho más gustoso. Aconsejo usarlo con alitas de pollo y chuletas de aguja de cerdo.


 Para un kilo de alitas de pollo, lo ingredientes necesarios son:

  • 1 kilo de alitas de pollo
  • Vinagre de vino (del que tenemos todos en casa)
  • Pimentón (en principio dulce, pero se puede echar picante también teniendo en cuenta lo que supone)
  • Orégano (bastante cantidad)
  • Una cabeza de ajo
  • Sal
  • Agua
  • Pimienta en grano

Para empezar, pelamos los ajos y los añadimos a un mortero (o recipiente que nos permita machacarlos con algún utensilio, como puede ser un plato hondo y una botella de vidrio).
Pasamos a echar junto con los ajos, entre 4 o 5 cucharadas de pimentón, otras 3 o 4 cucharadas de orégano, y una cucharada de sal gruesa.
Comenzamos a moler a la vez que vamos aportando vinagre a la mezcla. No es necesario que quede homogéneo, lo importante es que los ingredientes queden bien troceados y esparcidos. Y la cantidad de vinagre debe ir siendo la suficiente para que podamos esparcir los ingredientes con facilidad.
Cuando el potingue esté listo, tomamos un recipiente grande de tipo olla o tupper. Agregamos las alitas en el recipiente, junto con una generosa cantidad de sal (puesto que al fin y al cabo, el resultado final es un macerado) y la pimienta en grano también en buena cantidad (un par de cucharadas soperas, menos si hemos usado pimentón picante). Unimos la mezcla del mortero al recipiente, y vamos añadiendo vinagre al mortero para extraer los ingredientes que queden fijados en su superficie interior, ayudándonos del machacador.
Si el resultado de lo anterior no cubre de líquido al menos hasta la mitad de las alitas, añadimos un vaso de vinagre junto con una cucharadita de café de pimentón dulce y otra de orégano hasta que esto suceda. Llegados a ese momento, rellenamos de agua hasta que cubra.
Mezclamos bien con ayuda de las manos, lo tapamos, y reservamos en el frigorífico al menos 4 horas como mínimo, y no más de un par de días, si no las alitas tomarán demasiado líquido.
Pasado el tiempo, podemos comerlas a la plancha, pero como más buenas están es en la barbacoa sin duda. Os dejo una foto previa a pasarlas por la barbacoa, aunque yo usé contramuslo deshuesado.

Y aquí otra foto de una vez que hicimos la receta en una barbacoa, aunque se nos fue la mano con el tiempo que estuvieron en el fuego, pero aún así estaban buenas, os lo aseguro.



Espero que os haya gustado la idea. Sobre todo, para los estudiantes y gente con poco tiempo, que suelen comprar las bandejas de filetes o chuletas, viene muy bien para adobarlas y congelarlas. Y los ingredientes los tenemos todos en casa, y son de los más baratos que venden en el supermercado, así que no tenéis razón para no ponerla en práctica.

Y lo dicho anteriormente: a la plancha están buenas, a la barbacoa mucho mejor. Podéis quedar muy bien llevando un arsenal de chuletas con un rico adobo hecho por vosotros mismos. Os vale para carnes como pavo, pollo o cerdo, pero !también para pescado blanco!

Espero que sigáis enganchados al blog y os pueda aportar muchas ideas a la hora de alimentaros. Intentaré pasarme de vez en cuando para dejar entradas nuevas.


¡Saludos a todos!

miércoles, 15 de agosto de 2012

Hoy, pescado en salsa verde

¡Buenas a todos!

Perdonad la dejadez, pero la mezcla de verano y estudio es algo mala y no ayuda para nada a la constancia de mi pequeño proyecto, disculpad el abandono.

Hoy os traigo un plato muy bueno para esas personas a las que les gusta comer pescado y normalmente lo hace a la plancha o de otra forma típica.

Es muy fácil, muy rápido y no hace falta dejarse mucho dinero ni ensuciar demasiado.

La salsa verde (española) se usa normalmente como aderezo de marisco y pescado, pero podéis probarla con otro tipo de comidas.


Los ingredientes son pocos y muy básicos:

  • Una pieza de pescado, normalmente blanco (merluza, panga, bacalao..., yo usé el primero)
  • Ajo, unos 5 dientes, muy picado (yo usé directamente congelado)
  • Perejil (en polvo vale, pero yo usé en polvo y un poco del natural)
  • Media pastilla de caldo de pescado
  • Sal
  • Aceite de oliva (al menos el tercio de una taza)
  • Harina (yo usé maicena, pero lo hice un poco a mi estilo)
  • Un chorro de vino blanco
Si no tenemos los ajos troceados, pasamos a picarlos finamente. Cuando los tengamos listos, ponemos a fuego medio (5 de 9) el aceite junto al ajo.
Dejamos que vaya soltando sustancia. Mientras, introduciremos una taza a la mitad de agua junto con la pastilla de caldo de pescado en el microondas a máxima potencia durante minuto y medio. Cuando acabe, sacamos la taza y removemos el contenido para que la pastilla se disuelva bien.
Pasamos a introducir el pescado, troceado debidamente para que no se parta al voltearlo (aquí la gente suele enharinarlo, pero yo he usado otro método más limpio que ahora explicaré), en la sartén, haciendo hueco entre los ajos, y mantenemos a fuego medio.
Mientras se cuece un poco el pescado, lo que yo hice, con la taza de agua con caldo aún caliente, eché un par cucharada sopera de maicena, con intención de hacer un poco más consistente la mezcla final. Tras su disolución en el agua, esperamos a que el pescado se haga unos minutos, por ambos lados.
Tras esto, añadimos el contenido de la taza en la sartén, junto con un chorro de vino blanco, bastante perejil, y sal. Intentamos homogeneizar los ingredientes líquidos del recipiente, teniendo cuidado de no partir el pescado.
Dejamos unos 4 ó 5 minutos más por cada lado para que todo se unifique y el pescado termine de hacerse, y ya tendremos nuestro plato listo. Preparad el pan, porque la salsa que queda está ¡tremenda!



El resultado final, comparado con comerse una porción de merluza a la plancha, merece la pena. Yo le añadí también unas gambas que tenía en el congelador.

Esta receta es muy válida para estudiantes, puesto que esto os evitará tener que comer pescado a la plancha más un primer plato o guarnición que llene. El plato en sí es potente y sacia bastante, sobre todo con los sopones de pan en la salsa.

Como última cosa a tener en cuenta, sumando el tiempo en hacerlo, no se tarda mucho más de 15 minutos si vais encadenando los tiempos de espera con el paso siguiente. Y el incremento del precio sobre uno de pescado a la plancha es de incluso menos de 50 céntimos.

Os animo a que la próxima vez que tengáis pescaíto en casa le deis un poco de caña y lo probéis de este modo.


Espero que no pase demasiado tiempo entre esta receta y la que vuelva a subir, ¡que si no se me os desengancháis! jajaja.

Muchos saludos a todos
¡Y a seguir disfrutando de lo que queda de verano, los que podéis! ;)

jueves, 12 de julio de 2012

¡Hola de nuevo! os traigo Salsa Chimichurri

¡Hola a todos de nuevo!

Tras este periodo de descanso, vuelvo a poner esto en marcha, que ya tocaba, jeje.

Volveré de nuevo a intentar poner un par de recetas por semana al menos. Y os invito a que participéis opinando y compartiendo las recetas que os gusten en vuestros perfiles en las redes sociales.

Hoy vamos a hacer algo facilito, la conocida salsa argentina llamada Chimichurri. Es muy muy fácil hacerla y además hay que dedicarle poco tiempo y esfuerzo. Muy válida para estudiantes que se hacen filetes de carne a la plancha y no saben con qué aderezarlos, esta es una forma muy sabrosa, y se conserva en el frigorífico durante un tiempo considerable.


Se puede hacer de muchas formas y cambiando los ingredientes, la mayoría cosas que tenemos siempre en casa. Yo os voy a poner la receta como yo la hice. Para ello, necesitaréis:

  • 3 dientes de ajo
  • Una cucharadita de pimentón (dulce o picante, dependiendo de si os gusta el pique)
  • Una cucharada grande de orégano picado (mejor si es fresco)
  • Una cucharada y media grande de perejil bien picado
  • Una cucharadita de tomillo picado (mejor si es fresco)
  • Un par de guindillas o un chile bien picado
  • Una hoja de laurel
  • Media taza de aceite de oliva
  • 1/4 de taza de vinagre
  • 1/4 de taza de agua
  • Una pizca de pimienta
  • Sal
Ponemos en una olla a fuego medio el aceite y el vinagre juntos, y removemos bien con unas varillas para que queden muy bien mezclado.
Cuando empiece a hervir, añadimos el ajo picado lo más finamente que podamos, el pimentón, el orégano, el tomillo, el perejil, la guindilla o chile también muy bien picado, la pimienta, sal al gusto, y finalmente el agua. Movemos muy bien la mezcla de nuevo con las varillas y dejamos en el fuego un par de minutos.
Después, agregamos el laurel previamente lavado, y dejaremos 5 minutos más en el fuego.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Después lo introducimos el contenido de la olla en un recipiente hermético, preferiblemente de cristal, y dejamos macerar durante un día para que los ingredientes se asienten. La maceración no es necesaria, es más, se puede consumir justo después de haber cocinado la salsa, pero el reposo potenciará el sabor.
Se me pasó hacerle fotos a la salsa en sí cuando la hice, pero el resultado fue aproximado al de la siguiente foto:
  


Bueno, como habréis visto, nadie se puede quejar de que esta receta sea difícil, cara o que lleve mucho tiempo. Además, sirve para acompañar a multitud de platos.

Dependiendo de lo que queráis podéis echar más hierbas aromáticas, o doblar las cantidades de ingredientes si queréis hacer salsa para que os dure un tiempo. El resultado para tan poco esfuerzo es bastante aceptable, si no, comprobadlo ;-)

Os invito a que probéis esta receta con unos filetes de cerdo, preferiblemente de jamón, de aguja o solomillo, que suelen tener más jugo que el lomo. ¡Estoy seguro de que os encantará!

Espero que ahora con el regreso al proyecto y la gran cantidad que se ha unido a la página de fans de Facebook del blog, la gente se anime a participar más, y deis vuestra opinión sobre las publicaciones.


Pues nada, ¡a pasar feliz verano y a comer a gusto!
¡Un saludo a todo el mundo!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Si te aburre lo de siempre... !revuélvelo!

¡Hola a todos!

Ya estamos aquí para presentaros la receta de la semana. Más que una receta, quiero enfocar esta entrada a una de las muchas posibilidades que tenemos de cambiarle la cara a una comida cuando estamos hartos de lo mismo, con tan solo un par de ingredientes más: huevo y ajo.

Muchas veces, el cocinar todo lo que comemos a la plancha puede resultar muy socorrido, rápido y limpio. Pero a la larga aburre.

Hace un par de semanas tenía marrajo en el frigorífico, que está bastante rico hecho con un chorrito de aceite  en la sartén durante unos minutos. Pero tras un rato dándole vueltas a que la mayoría de las veces me alimento de cosas cocinadas así, se me ocurrió la idea del revuelto.

Tiene muchas ventajas. Además de convertir nuestra comida a la plancha en algo más completo, no necesitaremos de un excesivo esfuerzo en comparación al hacerlo sin nada.

Me imagino que todo el mundo sabrá hacer un revuelto, a grosso modo, pero mi intención es mostrar que puede ser solución para cambiarle la cara a un plato totalmente, siendo casi lo mismo.


Voy a explicar el que yo hice con dados de marrajo, pero donde digo marrajo vale casi cualquier cosa. Los ingredientes son:
  • Un filete de marrajo (o cualquier otra cosa que nos guste)
  • Un huevo (dos si nos apetece más)
  • De 2 a 3 dientes de ajo.
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal
Empezamos cortando el marrajo en dados de un centímetro cuadrado aproximadamente, y los ajos en láminas finas (o picado si preferimos). Batimos un huevo y añadimos una pizca de sal.
Ponemos la sarten con un chorrito de aceite que casi llegue a cubrir el fondo a fuego medio, y añadimos los ajos.
Cuando cojan un poco de color, añadimos los dados de marrajo  y vamos agitando la sarten para que se vayan dorando homogéneamente. Añadimos una pizca de sal. Moviendo de vez en cuando, esperamos de 3 a 5 minutos.
Pasamos a echar el huevo, siempre sin pasarnos de temperatura, manteniendo a fuego medio. Dejamos cuajar un poco en el fondo de la sartén, y con ayuda de una pala de madera vamos despegándolo y mezclándolo con los otros ingredientes. Añadimos un poco de perejil fresco picado si tenemos, si no, pues de bote, y seguimos moviendo.
Cuando el huevo esté convenientemente cocinado servimos y a comer. Aquí está el resultado:



Bueno, hasta aquí la receta de esta semana. Perdonad el tiempo que tardo, pero ahora, ¡los estudios son lo primero! jeje.

Ya tengo pensada cuál será la siguiente,que tengo fotos y todo. Mientras, espero que esta os guste, que no es ya por la receta, sino por hacer que una comida sea un poco diferente sin mucho trabajo.

¡¡Feliz semana y saludos!!

miércoles, 16 de mayo de 2012

Arroz con virutas de chorizo y ajo

¡Buenas a todos!

Tras una feria intensa, ya era hora de que colgara una nueva receta. Una feria que, además degustar vinos y comidas típicas varias, me ha permitido adquirir un cacharrito para cocinar muy curioso, llamado Prinzessin der Küche, para cortar, decorar, rallar, pelar..., que es como un puñetero Transformer de los de los dibujos animados... ¡hace casi de todo, jajaja! Lo único malo es que, cuando lo tienes en mano, da sensación de que es algo endeble.

Estos días, he puesto el artilugio un poco a prueba, a ver si es tan útil a la hora de ahorrar tiempo y no ensuciar demasiado, tal y como comentaba en feriante del puesto. Y la verdad, aún sin sacarle ni la mitad de su potencial, la verdad es que me ha sido de ayuda tenerlo.

Hoy lo he sometido a una prueba de esfuerzo. No tenía claro qué almorzar, pero de hace unos días me ha apetecido hacerme arroz con chorizo, pero siempre me ha dado pereza tener que ponerme a cortar el chorizo en taquitos y tal... Pues se me ocurrió, directamente, rallar la barra de chorizo (ibérico, compacto, del grosor de un bote de especias cilíndrico típico) sobre el aparato. He tenido que poner empeño, pero el trasto ha aguantado, ha pasado la prueba satisfactoriamente.


Ya que estamos, paso a comentaros qué tiene esta receta y cómo la he hecho:
  • Arroz normal del de toda la vida (dos puñados generosos por persona)
  • 4 dientes de ajo
  • Chorizo (del que tengamos a mano o prefiramos)
  • 1 pastilla de caldo de carne
  • Sal
  • Aceite de oliva
Yo he usado el wok para toda la receta, pero en este primer paso nos vale con poner una olla mediana con agua a hervir, junto con la pastilla de caldo y los cuatro dientes de ajo, sal de forma generosa, a fuego fuerte.
Cuando veamos que hierve y la pastilla se haya deshecho, añadimos el arroz. Unos 10-15 min. es aproximadamente lo que tardará en estar en su punto. A mí me cuesta bastante controlarlo, así que sobre los 12 minutos voy probando a ver qué tal va.
Mientras el arroz se cuece, podemos ir picando el chorizo. Se puede picar con cuchillo, con el trasto que yo he usado, y, posiblemente la opción más rápida y sencilla, con una picadora de carne de estas eléctricas con cuchilla.
Con el arroz en su punto, retiramos los ajos a un platito, y lo escurrimos (yo he usado un escurridor de pasta con cuidado de que no se fuera demasiado arroz) hasta que quede que no gotee.
En este paso, yo le he dado un limpiado rápido al wok (para mí, un utensilio la mar de útil, ya os habréis dado cuenta... jajaja) pero podéis usar una sartén que no se pegue. Con ayuda de un tenedor, aplastamos los ajos que nos parezcan, que se desharán tremendamente fácil. Ponemos un poco de aceite a fuego medio-bajo (4 de 9) a calentar, y, del tirón, echamos los ajos, que deben tener aspecto como de masilla. Movemos con ayuda de una cucharilla de palo.
Damos vueltas un par de minutos a la masilla de ajo y agregamos el chorizo, y una pizca de pimienta si nos apetece. Salteamos todo durante unos 5 minutos, hasta que veamos que el chorizo se vuelve un poco más oscuro y suelta la grasa.
En ese instante, echamos el arroz y salteamos otros 5 minutos, moviendo bien  con el cucharón para que quede suelto y todo se impregne del sabor. Y obtendremos, aproximadamente, este resultado:



Resumiendo un poco el plato de hoy, son ingredientes que todo el mundo tiene en casa, además es medio rapidito de hacer, y una forma muy buena de variar el típico arroz blanco que muchos nos hacemos junto con algo más. Muy aconsejable para esos estudiantes que suelen gastarse poco dinero y que compran comidas muy básicas.

Cambiando de tema, para cerrar, la receta de hoy, ahora empieza la época de estudio duro, y posiblemente siga esta progresión aritmética temporal, más o menos lo que he hecho estos últimos días, una por semana. Mucho ánimo desde aquí a los estudiantes, y, también, a todas esas personas que están sufriendo la masacre que se vive por la crisis económica, mucha fuerza, ¡de verdad!

Espero ir bien de tiempo de estudio y volver a pasarme pronto por aquí para seguir aportando.
¡Que tengáis una buena continuación de la semana!

jueves, 12 de abril de 2012

Filetitos de cerdo con otro estilo

Para los verdaderos amantes de la carne, somos capaces de comernos casi cualquier bicho que haya tenido una vida en el campo, ya hiciera "muuuuu...", "pio pio" u "oing oing". Nunca le diremos que no a unos buenos filetitos de lomo a la plancha con patatas, pero hay veces que saborear siempre lo mismo puede llegar a ser un poco aburrido...

Pero os aseguro que eso tiene muy fácil solución, siempre que tengamos unos palillos de dientes de toda la vida (también vale cuerda para cocinar, pero es más raro tener esto en casa). Los demás ingredientes que usaremos son un poco cuestión de lo que nos apetezca en el momento.

Lo que hay que hacer es tan sencillo como coger el filete de cerdo (recomiendo cinta de lomo, por precio, por tener poca grasa, porque normalmente viene cortada fina, sin rebabas, de una pieza y sin agujeros, y porque se dejan manejar y estirar bastante bien sin llegar a romperse), rellenarlo de algún embutido, queso, verdura, o lo que queramos, y cerrarlo con un palillo.


Lo que yo he usado en esta ocasión ha sido:

  • Filetes de cinta de lomo
  • Queso rallado (vale cualquier otro tipo de queso o ingrediente)
  • Jamón serrano (o cualquier otra cosa)
En un plato o superficie, estiramos uno de los filetes con cuidado de no cargárnoslo.
En uno de los extremos más anchos, colocamos el jamón en tiras y después el queso encima, sin que quede demasiado cerca de los laterales del filete para que no se salgan los ingredientes a la sartén (sobre todo, el queso), así, cuando procedamos a comer, saldrán los ingredientes de tipo cremoso al cortar el rollito y no antes.

Con cuidado de que los ingredientes no sobresalgan, enrollamos el filete. Cuando esté el rollito hecho, clavamos un palillo en el extremo que queda libre, como si pusiéramos un alfiler de costura a unos pantalones para cogerle el dobladillo.

Cuando hayamos acabado con todos los rollitos, ponemos un poco de aceite en una sartén a fuego medio, y vamos añadiéndolos. El fuego no debe estar muy fuerte, para que no se hagan los filetes sin que los ingredientes de dentro se hayan cocinado bien.
Vamos dándole vueltas hasta que vemos que los rollos se doran por todos los lados. En ese momento, ya tendremos nuestra receta lista para comer. 


Así de fácil, y en 5 minutos, hemos hecho que un filete de lomo se convierta en algo diferente, sin necesidad de tener muchos conocimientos ni maña. Con las ganas de comer cosas distintas nos sobra y nos basta.

Además, es otra receta que acepta multitud de modificaciones. Como más me gusta a mí es relleno de chistorra y empanado, pero no es muy aconsejable si no te quieres poner gordo, jeje.



Bueno, y ya la hora que es va siendo momento de almorzar, ¡que tengo hambre!

¡Saludos a todos! 

martes, 10 de abril de 2012

Una mítica: ¡Pollo con almedras!

¡Hola a todos de nuevo!

Hace ya bastante tiempo, experimentando con unas sobras de un pollo entero que andaba haciendo en salsa, empecé a pensar... ¿qué podía hacer para aprovechar esos pequeños trocitos de pollo que aún quedaban cerca de los huesos después de haberlo despiezado?

Una opción sencilla hubiera sido hacer un caldo echando todo en agua con alguna que otra verdura (que más adelante daré una recetilla de una sopa bien rica a base de pollo y jamón, con lo que después podremos hacer croquetas). Otra opción posible era la de saltear los trozos con algún tipo de verdura, cosa que finalmente decidí y que dio un resultado que me gustó bastante.

Usando de base de sofrito pimiento y cebolla, se puede conseguir que tus platos de carne de cualquier tipo queden muy sabrosos. Partiendo de esa mezcla, podemos añadir más verduras y algunas especias para darle diferentes toques al gusto de cada uno.

También comentar que esta es una receta con un tiempo de preparación relativamente rápido, pero requiere de un poco de manipulación (lavar y cortar) de la verdura y de la carne previa a cocinarla.


Os voy a explicar los pasos que siempre uso cuando preparo este plato para que quede a mi gusto, que dan como resultado un ligero toque asiático, pero sin salir de lo tradicional. Los ingredientes necesarios para una persona son:

  • Carne de pollo sin hueso, entre 150 y 200 gramos (preferiblemente que sea muslo o contramuslo deshuesado, porque la pechuga tiende a quedar más seca y a soltar menos jugo en la cocción)
  • Un puñado de almendras
  • Una cebolla mediana
  • Un pimiento mediano
  • Una pizca de pimienta
  • Salsa de soja (la típica de color negro que venden en todos los supermercados)
  • Sal
  • Aceite de oliva

Para empezar, lavamos y cortamos el pimiento en tiras finas y alargadas, la cebolla en juliana separando bien las capas después, y el pollo en tacos de entre 2 y 3 cm aproximadamente.
Echamos en una sartén (preferiblemente de tipo wok) aceite hasta cubrir el fondo generosamente y lo calentamos a fuego medio. Aquí, cuando dispongo de ellas porque no es necesario, echo una pastilla de Esencias 4 Pimientas, que no es más que una mezcla de pimientas y aceite de oliva, que dejamos derretir en el aceite a fuego medio, balanceando de vez en cuando el recipiente para que se vaya disolviendo y expandiendo en el mismo. 
Cuando el aceite está caliente a fuego medio (si hemos echado la pastilla, esperamos a que se disuelva), añadimos las almendras y las freímos, moviéndolas de vez en cuando, hasta que se tornen marrones, pero sin quemarlas.
Subimos el fuego a temperatura media-alta (más alto que medio, un 7,5 u 8 de 9 en una placa de inducción) e incorporamos las verduras. En este paso es importante remover y saltear durante el tiempo suficiente para que las verduras se cocinen bien pero sin llegar a que pochen o se doren excesivamente.
Pasado este punto, unimos el pollo junto con sal al gusto y una pizca de pimienta. Hay que zarandear enérgicamente el wok para que el pollo se selle por todos los sitios y se quede jugoso por dentro. Si vemos que se queda poco aceite podemos poner un poco más, esto es más bien cuestión de gusto.
Cuando vemos que el pollo se ha tornado de rosa a blanco en su totalidad, añadimos un chorrito de salsa de soja, seguimos saltean y moviendo para que todos los ingredientes se mezclen y se bañen homogéneamente en la salsa que se forma con el jugo de la verdura, el pollo y la salsa de soja. Si nos gusta la salsa espesa, podemos añadir una cucharada sopera (o lo que queráis, dependiendo del resultado que busquéis) de maizena para ganar densidad sin perder sabor, removiendo para evitar grumos. 
Y en un par de minutos ya tendremos nuestro plato listo, con un resultado parecido a este:



Como podéis comprobar, no es una receta ni difícil, ni cara ni que requiera un tiempo excesivo. Son ingredientes típicos que casi todo el mundo tiene en casa, menos las almendras y quizás la salsa de soja (que es opcional, para darle un aire oriental).

Además, está abierta a un mundo de posibilidades enormes en cuanto a añadirle más ingredientes. Si os gustan los toques más orientales, os aconsejo probar a añadirle verduras como puerro, zanahorias y algún tipo de seta, y especias como jengibre, ajonjolí (sésamo)... hasta un poco de aceite de sésamo, que podréis encontrar en las tiendas alimentación regentadas por chinos que ahora están apareciendo por todos lados cual estallido primaveral y que sirven para algo más que comprar botellón a horas poco legales... jajajaja.

También, aviso, que esta receta es algo engañosa. Pillar los tiempos de cocción exactos de cada uno de los ingredientes requiere algo de práctica (al menos a mí me costó algún intento que otro). Os animo a que probéis a hacerla alguna vez, ¡que no cuesta nada!

¡Saludos a todo el mundo!
¡Recordad que no muerdo si opináis! jeje.

lunes, 9 de abril de 2012

Sopa de mar rápida

Cuando uno es estudiante o trabaja, tiene poco tiempo para cocinar... o simplemente no le agrada hacerlo, esta puede ser una receta muy conveniente. Además, los ingredientes no son caros para la cantidad de veces que puedes hacer esta comida.

Se trata de una sopa rápida y muy gustosa, pero no demasiado nutritiva, aunque se podría modificar para que sí lo fuera, aunque subiría un poco el precio al usar ingredientes de mejor calidad y el tiempo de preparación.


Para la versión rápida y básica, necesitaremos lo siguiente:

  • Una bolsa de congelado para paella (de esas con gambas, almejas, mejillones, chocos... yo la suelo pillar en el Mercadona)
  • Pastillas de caldo de pescado
  • Ajo en polvo (del que viene en los botes típicos de especias)
  • Cebolla en polvo (ídem)
  • Perejil
  • Pimentón dulce
  • Un poco de sal
  • Aceite de oliva (suficiente para cubrir el fondo de una olla)
  • Pimienta (si se quiere dar un toquecito picante, que a mí me agrada bastante)
Antes de empezar a hacer la sopa, tenemos que tener en cuenta cuánta queremos. Yo siempre me baso en la cantidad que trae la bolsa, en este caso, la bolsa de arreglo para paella y sopa de pescado del Mercadona (menos de 4€) trae 750g. Con un tercio de la bolsa tendríamos para 2 personas.

Para empezar, ponemos una olla a fuego medio-alto con el fondo lleno de aceite, y esperamos a que se caliente.

Cuando esté caliente, agregamos el tercio de la bolsa de preparado (si el pescado está aún congelado, mejor). Removemos para que todo el pescado vaya soltando el jugo y no se queden restos pegados en el fondo.

Pasados unos 5 minutos, cuando el pescado haya cambiado de color por el calor y haya soltado el jugo, echamos agua hasta que sobrepase un par de dedos la altura del pescado.

Movemos y dejamos que el agua coja temperatura, y añadimos un par de pastillas de caldo de pescado, una cucharada sopera de cebolla en polvo, otra de ajo en polvo, una cucharada pequeña de perejil, otra pequeña de pimentón y una pizca de sal. Si queremos el toque picante, una pizca de pimienta en este punto.

Mezclamos bien los ingredientes durante un par de minutos y seguimos dejando reposar a fuego medio-alto durante algo menos de 10 minutos, ¡y nuestra sopa estará lista y preparada para comer!

Cada vez que haga mis recetas, intentaré al menos hacerle una foto con el móvil al resultado, que me parece un poco "gitano" andar buscando y colgando fotos que no son mías, así que lo tendré en cuenta para el futuro. Nos debería dar un resultado aproximado a este:

 

Como habréis visto, es una receta muuuyyyyyyy sencilla y no demasiado cara, puesto que con una bolsa de arreglo de pescado te da para 6 platos y puede que hasta más.

Ahora, si queréis algo más consistente, también podéis comprar algo de panga o otro pescado blanco del estilo, y añadírselo un poco antes de añadir el agua, con lo que el sabor no variará pero sería una comida más completa, sobre todo para los estudiantes que para comer pescado compran panga congelada y sólo se la comen a la plancha.

Si queremos que sea aún más nutritiva, podemos cambiar los ingredientes en polvo por ingredientes frescos finamente picados y el caldo en pastillas por caldo de pescado casero o al menos de brick, pero el tiempo de preparación aumentaría exponencialmente, y perdería el concepto de rapidez y sencillez.



Bueno, espero que os haya gustado mi primera entrada oficial, y que yo me vaya arrancando y poniendo cosas con más frecuencia. Espero también opiniones de la gente, y os animo a que cualquier día que os dé la picada, probéis a hacer este plato, que es muy fácil y barato.

¡Muchos saludos!